Estée Lauder, la mujer tras la empresa

Muchas soñamos con el éxito. Y es bueno soñar, pues a través de nuestros anhelos nos proyectamos hacia donde queremos llegar y podemos emprender el camino hacia ese norte. Sin embargo, tengamos presente que el trabajo constante hacia nuestras metas es lo que nos llevará a ellas, pues el sueño en sí mismo, no es suficiente. Estée Lauder

Esto lo sabía muy bien Estée Lauder. Su verdadero nombre era Josephine Esther Mentzer, y fue la fundadora, junto a su marido Joseph Lauder, de la empresa de cosméticos Estée Lauder Companies. Fue hija de dos inmigrantes húngaros y nació en el barrio obrero de Corona, en Nueva York, el 1 de julio de 1908. De pequeña, cuidaba mucho su piel, algo que aprendió de su madre, quien siempre iba protegida por una sombrilla para evitar el sol. Su padre era un comerciante judío; de él aprendió las técnicas de comercio y se inspiró para tener también uno propio. Ese sueño maravilloso nació en los años veinte, ¡y no se quedó allí!

Estée Lauder, de mujer a empresaria

Fue una semilla que germinó y creció a través del trabajo constante, cuando Esther empezó a fabricar, artesanalmente, cremas faciales y ungüentos para el cuidado de la piel, que luego ella misma vendía en las puertas de los mercados y salones de belleza. Allí realizaba demostraciones gratuitas a las clientas mientras esperaban ser atendidas, y muchas de ellas se convertían en sus fieles compradoras.

En 1930 Esther se casó con Joseph Lauter, con quien tuvo dos hijos. La familia Lauter cambió su apellido a «Lauder» a fines de los años 1930, y 16 años después fundaron la empresa, la cual tuvo gran éxito desde sus inicios, todo producto de su entrega y dedicación constante. El amor por el bienestar de las personas la llevó a emprender diversas actividades filantrópicas para el Hospital Sloan-Kettering de Nueva York, aportaciones al fondo de la Universidad de Pensilvania y al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), entre otros. Fundó, además, el Joseph H. Lauder Institute of Management and International Studies, y la Fundación contra el Cáncer de Mama.

La gran dama de la cosmética

«La gran dama de la cosmética», como era conocida, recibió numerosas condecoraciones de los gobiernos, estadounidense y francés. En 1970, 575 editores de diarios y revistas financieras la eligieron la número uno entre las diez mejores empresarias de Estados Unidos. En 1984 fue elegida una de las siete mujeres más importantes del año. Finalmente, en 1998, fue la única mujer en la lista de la revista Time de los veinte genios de negocios más influyentes del siglo XX. Además, en 2003, su compañía fue colocada en el puesto 349 en la clasificación de las mayores empresas de Estados Unidos. Todo esto, fruto de su trabajo.

Al explicar su éxito, dijo una vez: «Yo nunca he pasado un día sin vender. Si creo en algo, lo vendo, y lo hago agresivamente». Para ello no le importó invitar a los ricos y famosos a las fastuosas fiestas que celebraba regularmente en sus mansiones de Nueva York, Palm Beach, Londres, o el sur de Francia. Estée Lauder murió a los 95 años de edad a causa de un fallo cardiopulmonar en su residencia de Manhattan, el 24 de abril de 2004.

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